Relación sucinta de las desgracias que han causado en Orihuela y pueblos de su huerta y campo, los terremotos de la tarde del 21 de marzo del corriente año 1829. Impreso en la Imprenta de Berruezo, instalada en las barracas del Salitre de la Mancebería, el 11 de abril de 1829, y reimpreso en Barcelona por José Torner. Se trata de un doble folio de 43 × 31 cm que incluye un mapa ilustrado de la comarca con leyenda numerada, donde se identifican las principales poblaciones y monumentos afectados: Murcia, Elche, Almoradí, Benejúzar, Orihuela, Rafal, Formentera, Rojales, Guardamar, Torrevieja, La Mata y Callosa, entre otros. El texto describe con solemnidad los efectos del terremoto del 21 de marzo de 1829 y sus réplicas del día siguiente, destacando el ambiente previo de cielo oscuro y atmósfera tempestuosa, seguido de los movimientos telúricos que estremecieron edificios, arrancaron cimientos y sembraron el pánico entre la población.
La narración subraya el carácter trágico y colectivo de la catástrofe, señalando que la fecha quedaría marcada como “día de llanto, aflicción y luto” para Orihuela y toda su huerta, y detalla los daños materiales en templos, casas y edificios públicos, así como la respuesta comunitaria ante la devastación.
Este impreso constituye una fuente primaria sobre el gran terremoto de la Vega Baja de 1829, uno de los más devastadores en la historia de la región, y su combinación de mapa ilustrado y crónica textual lo convierte en un testimonio único para la historiografía local y la memoria colectiva.
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